Despidiendo el año
Este año que se va me han nacido dos nuevas criaturas literarias.
Mi novela «Senderos de Luz» de la que os he hablado muy poco porque «Disforia» se cruzó en su camino y se ha llevado el protagonismo en los últimos meses.
Como buena hermana mayor «Senderos de Luz» espera con paciencia que le llegue su turno y yo como buena madre le voy a dar su lugar.
«Senderos de Luz» es una historia que nació en los años 80. Dio sus primeros pasos a mano, en una libreta hecha de retales de papel reciclado (entiéndase reciclado por recortes de papel de oficina desechado) en una centralita telefónica (por cable) de un hotel. Continuó creciendo en una máquina de escribir Olivetti portátil en la habitación donde pasé mi infancia y mi adolescencia y vio su fin en la misma máquina de escribir en el salón de mi nueva casa de recién casada.
Luego pasó a reposar en una carpeta de cartón durante años, no, más, durante décadas hasta que un día, después de una mudanza una personita que ya formaba parte de mi vida descubrió aquella carpeta donde habitaban esta y otras historias. ¿Qué hay en esa carpeta mami? Cosas que mamá escribía. Un día las leerás.
Y un día leyó esa historia y me animó a pasarla al ordenador.
Conforme la iba pasando me iba dando cuenta de que a pesar de estar desfasada (cuando la escribí no existía la telefonía móvil y apenas empezaban a verse algunos ordenadores enormes) tenía una visión muy actual de algunos temas. La transcribí, la actualicé, encargué una bonita portada y me propuse que el 5 del 5 de 2025 estaría publicada en Amazon. Y así fue.
Un mes después nació Disforia de la mano de la Editorial Loto Azul.
Ahora las dos están a tu alcance para que si así lo deseas puedas regalártelas o regalárselas esta Navidad. Puedes encontrarlos en la página principal de este blog
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